martes, 10 de mayo de 2016

Cuando llega la Izquierda Totalitaria.







Cuando llega la Izquierda Totalitaria que es una dictadura del partido sobre los hombres, que militariza la sociedad, que vende igualdad pero secuestra libertad, una igualdad a la baja para los que no son del partido porque los que son del partido son especiales, son distintos, son los imprescindibles de Bertolt Brecht (los demás son prescindibles); son los que toman vino, queso y mujeres (frase supuestamente de Marx: lo único bueno del capitalismo son sus quesos, sus vinos y sus mujeres), los que disfrutan  cualquier lujo y comercian con la vida de los otros, de esos pobres iguales, los sin poder, los prescindibles, los sin nada; distintos a los ricos líderes del partido y su entorno. Un régimen que eterniza en el poder a una nomenklatura tal como esos reyes de la aristocracia. 




Usualmente la Izquierda Totalitaria cuando no está en el poder visten piel de cordero, prometen un paraiso igualitario, un mundo feliz. El totalitarismo explota la esperazanza que esta en lo profundo del hombre de alcanzar una sociedad buena, igualitaria y perfecta; esperanza que está también profundamente arraigada en todas las religiones, por eso atrae a tanta gente, sobre todo durante las fases iniciales de su existencia. No obstante, el sueño del paraíso, tan pronto como se pone en marcha, empieza a tropezar con personas que le estorban, porque asumen su vida con libertad y libre pensamiento, y los líderes del proceso que promete llegar al paraíso no tienen más remedio que edificar un pequeño infierno al costado del paraiso prometido. Con el transcurso del tiempo, el paraíso prometido se hace mas brumoso e improbable y la vida de los ciudadanos se hace cada vez más pobre y miserable, en un ambiente de control social y cese de libertades. En fin, el Infierno va creciendo en tamaño y perfección, el infierno se va comiendo al paraíso.

Por eso al principio  NO CREEMOS cuando nos advierten que “nadie podrá trabajar con tranquilidad y seguridad, que las empresas serán expropiadas, que quitaran dignidad, que no habrá jabón, ni champú ni acondicionador, ni cepillos de dientes, ni crema dental, ni toallas sanitarias para las mujeres, ni papel sanitario para los dos sexos, ni pañales ni leche para los bebes, ni medicinas para los enfermos, ni casas para los recién casados, ni trabajo para los recién graduados, y que los militares nos obligaran a formar largas filas bajo un inclemente sol para darnos una miserable bolsa de comida.

NO CREEMOS cuando nos dicen que "los militares basados en la alianza cívico militar manejaran todo el país”. Todos al unísono nos reímos, creemos que es una mentira gruesa, todos  decimos "Nosotros no somos los Cubanos", pero la realidad cruel te abofetea, sin guantes (porque evidentemente no los habrá) pero si habrá armas, militares y muchos colectivos paramilitares para control social, porque la Revolución es Pacifica pero Armada y Violenta.

El secuestro de los medios de comunicación y el abuso de las cadenas informativas con las mentiras descaradas del regimen, y el ataque soez a los ciudadanos hacen que por autoprotección no se vea más televisión nacional. Esto se basa en la mal llamada Hegemonía Comunicacional (una fuerte censura tradicional). La Libertad Revolucionaria (cuando se vive en un país de socialismo totalitario) consiste en leer solo un periodico: el Granma en Cuba o ver un canal de TV: VTV de Venezuela, o cualquiera de sus clones o avatares. Solo basta mirarlos por poco tiempo para que alguien crítico comprenda la naturaleza castradora y autoritaria de lo que se emite y se dice en esos canales dizque revolucionarios. Ciertamente son aburridos, monótonos, repetitivos, confrontativos, amenazantes y llenos de mentira. Mentiras que como todo régimen Totalitario trata de vestir de Verdad.   

Lo de las colas para comprar lo mas básico NO SE CREE, es algo sin sentido común para el que no ha vivido en un regimen de la izquierda totalitaria. Por ejemplo en Venezuela hacer mercado es una tarea heroica, deprimente y vergonzante. Ya nadie va normalmente al mercado como parte de una actividad normal y a veces gratificante. Para confirmar ello solo debe ver por internet  las colas que se dan en Venezuela para comprar lo básico. Colas militarizadas y atacadas muchas veces por colectivos armados que no son más que paramitares pagados por el regimen chavista. 


Muchos del exterior en el caso Venezolano piensan que el "CUIDADO CON LO QUE DICE" es una exageración. Pero no, la persecusión a la opinión especialmente de los mas reconocidos es fortísima, tanto con acusaciones penales proporcionadas por una injusta justicia controlada por el partido, y con demandas y multas millonarias que llevan a la quiebra a los medios de comunicación, para luego ser comprados por los corruptos del entorno de la élite totalitaria. Hay que agregarle a esto, el cuidado con lo que firma y lo que twittea, en Venezuela por ejemplo si cae en la lista negra del PSUV no tiene derecho al trabajo, es un excluido social, si twittea, o protesta en un supermercado, o toma una foto de un estante vació, puede ser detenido encarcelado y puesto bajo régimen de presentación; si ve a un jerarca del régimen en una playa derrochando lo que no debería tener, no proteste públicamente porque lo pasará mal. 

¡NO, NO ES VERDAD! ¡NO LO CREO! Así pensábamos y verá que la vida es cruel. En cuanto a la prohibición que se maneja con ironía de que la Izquierda Totalitaria no va DEJAR QUE LOS CIUDADANOS VAYAN A LA IGLESIA, hay que decir que lo más parecido a la religión es cualquiera de estos partidos socialistas totalitarios, que se visten de ovejas libertarias, y cuando toman el poder son diablos carceleros. Al igual que los católicos, los totalitarios tienen su comandante supremo, su culto a la personalidad, su líder infalible; su estricta jerarquía del partido semejante a la jerarquía eclesiástica, sus militantes imprescindibles, etc.; por esta razón el comunismo y la iglesia, trabajan sobre el mismo nicho social y se repelen. Al menos la iglesia católica solo busca el poder de las almas y no el del estado. Al menos la iglesía habla de amor al projimo y paz. La izquierda Totalitaria quiere el poder de las almas, del estado, y de toda propiedad. Todo acompañado con la lucha de clases que justifica su violencia, su terror de estado, y el control social de los ciudadanos.

En cuanto a perder la esperanza, es lo que más se tarda pero al final los que vivimos en un país de socialismo totalitario poco a poco caemos en desesperanza.  

Los que sobreviven al comunismo ya nunca serán socialistas totalitarios, han estado en la entrañas del monstro devorador de libertad, de emprendimientos, de sueños, de talentos. Un monstro donde tienen éxito los cínicos, los corruptos y los crueles.

Venancio Loval