jueves, 27 de julio de 2017

Acerca de la Verdad Absoluta, el Totalitarismo y el Diálogo


Desde hace milenios, el hombre se ha preguntado si la verdad es absoluta o relativa. Las creencias politeístas y el respeto a los otros dioses, de otros pueblos y otras tierras, muestran que en muchas culturas, sin disquisiciones filosóficas, la verdad se asumía como relativa.

Cuando un conquistador dominaba a otro pueblo que tenía otros dioses, el conquistador no iba a destruir los altares y los templos de culto de los pueblos conquistados, en su lugar les hacían ofrendas, porque entendían que los dioses de esos pueblos tenían poder en esas tierras. De esa manera, el politeísmo generaba tolerancia.

Con la llegada del monoteísmo, llegó la verdad absoluta, que en el espacio religioso generaba intolerancia, ya el conquistador no llegaba y ofrecía ofrendas a los dioses locales del pueblo que conquistaba sino que destruía sus altares, templos de culto, quemaba sus ídolos y libros.

El monoteísmo se basa en una verdad absoluta, que fácilmente deriva a la intolerancia. Por ello, el diálogo entre religiones monoteístas es muy complicado, porque no se puede dialogar ni negociar sobre una verdad absoluta.

Con la muerte de Dios que planteó Nietzsche en “Así habló Zaratustra” murió también el derecho divino de los reyes para disfrutar del poder sobre los pueblos de la tierra. Aquellos que querían tomar el poder no de una manera democrática, sino con la intención de permanecer indefinidamente, por saecula saeculorum, tenían que buscar otra manera de legitimarse de manera casi divina, y necesitaban crear otra verdad absoluta que se utilizaría para justificar su poder y su tutelaje sobre los otros hombres. Allí surgió el comunismo, el nazismo, copiando de alguna manera a la iglesia católica y a la aristocracia monárquica. Véase Chavismo, Militares y Revolución  http://reflexionvenezuela.blogspot.com/2011/11/chavismo-militares-y-religion.html

Para el diálogo, para la negociación bien sea a nivel de la investigación científica o a nivel político, decía el filósofo austriaco Karl Popper, usando otras palabras,  deben haber dos condiciones mínimas:
  •   Respeto a los otros.
  •  Aceptar que se podría estar equivocado.

Si una parte que quiere negociar o dialogar cree que tiene la Verdad Absoluta, no puede realmente negociar, solo aplicará prácticas y tácticas para ganar, no para conciliar diferencias. Será intolerante y autoritario.

De hecho el Principio de Incertidumbre de Heisenberg nos sugiere que no hay una verdad absoluta, el ingrediente del azar hace que la verdad sea relativa. El teorema de la Indecidibilidad o de Incompletitud de Godel también hace ver que ni la misma matemática se basa en una verdad absoluta. http://gaussianos.com/que-dice-exactamente-el-primer-teorema-de-incompletitud-de-godel/

En fin, para el diálogo y la negociación se requiere aceptar que la verdad es relativa, que podríamos estar equivocados, y que debemos respetar los puntos de vista de los otros.

No entender que ciertas ideologías, ciertos líderes, solo desean someter y exterminar al otro es un suicidio. Así paso en la Alemania de Hitler, en la URSS de Stalin, en la miserable Cuba de Fidel, con los Indios Americanos de USA, que entre negociación y pacto con los blancos, que solo querían exterminarlos, prácticamente desaparecieron.

viernes, 14 de julio de 2017

La Hora Cero. La Hora del Bravo Pueblo

En estos días, en estos meses nos estamos decidiendo el futuro de todo un país, estamos en un camino que ya se ha bifurcado y peor aún vamos por el sendero equivocado, de dictadura, de pobreza, de explotación, de falta de libertades y de atraso. Pero el sendero correcto, mas amable, democrático, de libertad, aún esta a la vista y muy cercano. Solo necesitamos fortaleza, decisión y sacrificio para alcanzarlo. No hay otra oportunidad, la constituyente dictatorial chavista es el fin de toda democracia, y de toda posibilidad de salir a flote y vivir una vida digna.

Maduro y sus secuaces nos amenazan todos los días con guerra y muerte, si no aceptamos sumisamente y en paz su dictadura atroz. Pero su amenaza ya es realidad, han asesinado a mas de 150 venezolanos en estos últimos 2 años, han reprimido, encarcelado, ingresado a las casas, destruido carros de ciudadanos que protestan, han militarizado el país, en fin si lo que hay no es guerra de un gobierno armado hasta los dientes contra un pueblo desarmado, entonces que es ¿Paz?

Yo me niego, y cientos de miles, millones de venezolanos nos negamos, a que nos roben la vida, las oportunidades, el futuro, la esperanza y la dignidad. Y si la Guerra Civil que ya existe contra un pueblo desarmado recrudece, no podemos hacer nada, solo seguir protestando, resistiendo y enfrentando a los dictadores.

En un cuento de Jorge Luis Borges "El Sur" hay un extracto que refleja algo nuestra situación actual:


El compadrito de la cara achinada se paró, tambaleándose. A un paso de Juan Dahlmann, lo injurió a gritos, como si estuviera muy lejos. Jugaba a exagerar su borrachera y esa exageración era otra ferocidad y una burla. Entre malas palabras y obscenidades, tiró al aire un largo cuchillo, lo siguió con los ojos, lo barajó e invitó a Dahlmann a pelear. El patrón objetó con trémula voz que Dahlmann estaba desarmado. En ese punto, algo imprevisible ocurrió.
Desde un rincón el viejo gaucho estático, en el que Dahlmann vio una cifra del Sur (del Sur que era suyo), le tiró una daga desnuda que vino a caer a sus pies. Era como si el Sur hubiera resuelto que Dahlmann aceptara el duelo. Dahlmann se inclinó a recoger la daga y sintió dos cosas. La primera, que ese acto casi instintivo lo comprometía a pelear. La segunda, que el arma, en su mano torpe, no serviría para defenderlo, sino para justificar que lo mataran. Alguna vez había jugado con un puñal, como todos los hombres, pero su esgrima no pasaba de una noción de que los golpes deben ir hacia arriba y con el filo para adentro. No hubieran permitido en el sanatorio que me pasaran estas cosas, pensó. 
-Vamos saliendo- dijo el otro.

Estamos desarmados y la mayoría del venezolano aborrece la violencia y las armas, pero un régimen que adora la violencia  y disfruta con la muerte y el sometimiento, nos provoca, nos maltrata, se nos encima, nos lanza con soberbia un puñal que nunca hemos usado y nos invita a matarnos si no aceptamos humillarnos y someternos a la perdida de libertad y esperanza.

Hay momentos en la vida, que hay que decidir que hacer con tu vida. Si vale la pena vivirla sin paz ni esperanza, hoy arriesgarla por los tuyos y los otros, por un futuro digno.

No se requiere algo especial, el hombre durante toda su historia se ha enfrentado a ello. En Termopilas, en Stalingrado, en Constantinopla, en la Bastilla, ... el hombre ha tenido que decidir que hacer: huir, someterse o luchar.

En fin se acabo el camino, ya no son validas dudas y titubeos. Habrá que enfrentar nuestros demonios y nuestros temores. De ello depende que patria y fundamentalmente que calidad de vida tendremos.

El miedo a la Violencia de los Injustos no puede detener la protesta pacífica.

La Alemania Nazi, Corea del Norte, Cuba, la URSS y los países de Europa Oriental muestran lo que cuesta la indolencia, la sumisión, la indiferencia, el no hacer nada. Sus pobres pueblos han sido encerrados, por sus dictadores, por decenas de años en la profundidad de la pobreza, la desesperanza y la sumisión.

La protesta pacífica en la calle, como por ejemplo: las demostraciones cívicas de los derechos civiles en Estados Unidos, o del pueblo alemán durante la caída del muro de Berlín, del pueblo polaco  con el sindicato solidaridad, así como las protestas masivas de Argentina y Perú contra la irresponsabilidad en el manejo de la economía de Argentina y los atropellos caudillescos de Fujimori; son una forma de demostrar en la calle el descontento de una sociedad que se ve humillada, perseguida y acorralada por un régimen totalitario.

En todos los países donde el pueblo se levantan con fortaleza y dignidad las dictaduras son derrotadas.

Mientras más activa este la sociedad haciendo respetar sus derechos  más problemas tendrá el régimen para imponer su modelo totalitario.

Mientras más protesta pacífica en la calle, más rebeldía, más posibilidades que dentro de la propia dictadura estallen las contradicciones que favorezcan el retorno a la democracia.

La razón, la decencia, la virtud y el espíritu esta de nuestro lado, del lado de ellos están solo la sed de poder, las armas, las apetencias de corruptos, la soberbia y el cinismo.

No podemos quedaremos congelados en la injusticia y en los sinsabores, ni condenarnos a vivir por decenas de años en una pesadilla de servidumbre y pobreza.

A derrotar el miedo y el chantaje de la dictadura.

La desobediencia y el no acatamiento de las ordenes de las dictaduras, la dañan y la destruyen.

Es hora del Bravo Pueblo que decidirá con su actitud si habrá tranquilidad, estabilidad, paz, libertad, productividad, justicia y sueños para nosotros y las generaciones futuras.

No podemos permitir que lo peor nos gobierne, siempre hay esperanza, las pestes siempre ceden, esta cederá.




jueves, 13 de julio de 2017

Cuando Muere el Miedo Muere la Dictadura

Maiakovski

Y no dijimos nada

La primera noche ellos se acercan
y cogen una flor de nuestro jardín,
y no decimos nada.

La segunda noche, ya no se esconden,
pisan las flores, matan nuestro perro
y no decimos nada.

Hasta que un día,
el más frágil de ellos,
entra solo en nuestra casa,
nos roba la luna, y conociendo nuestro miedo,
nos arranca la voz de la garganta.
Y porque no dijimos nada,
ya no podemos decir nada.


Empiezo a escribir estas notas con el poema de Maiakovski "Y no dijimos nada" que rueda por las redes sociales, y que condensa en una forma hermosa la ruda realidad de lo que nos está pasando.

La primera vez que nos agredieron ¿Cuando fue?  a veces no lo recuerdo. Tal vez la Asamblea Constituyente del 99 que cambio nuestros símbolos patrios porque así el caudillo lo quería.

Tal vez aquel pito de Chávez votando a la gerencia de PDVSA en modo show y circo.

Tal vez, aquella vez que la Guardia Nacional acompañaba a gente del SENIAT para inspeccionar  y amenazar a todo venezolano que tenía una empresa.

O sería todas la veces que  un militar o un funcionario de PDVSA o de cualquier empresa u organismo del estado amenazaba con vetar a un venezolano por su posición política y sus ideas.

O fue la lista Maisanta, la de Tascón, la de Tibisay y su CNE infame  que vetaba, votaba y transformaba en ciudadanos de segunda a cientos de miles de venezolanos.

O la muerte injusta de Brito, secuestrado en su huelga de hambre y tildado de loco por la dictadura en ciernes.

Ya desde hace años no solo entran en nuestra casa, y nos roban la luna, las ilusiones y el futuro, sino que nos arrancan la voz de la garganta, y nos asesinan a nuestros muchachos (Más de 150 jóvenes asesinados).

Han sido tan perversos que sus amenazas ya se han vaciado de fuerza. 

Nos quitaron la posibilidad de viajar, nos quitaron los carros, el avión, nos quitaron el transporte extra urbano, nos quitaron los paseos por las calles, nos quitaron los sitios de encuentro, nos quitaron el salario que ellos nos los roban(miserables 30 $US mensuales), nos quitaron los hijos, los amigos, los familiares, que se van, nos quitaron la medicina, los alimentos, algo tan común como el atún, diablito, etc.; nos quitaron hasta las cosas más sencillas, como salir a comprar algo a un mercado de manera placentera, nos quitaron los servicios: el agua, la luz, el gas domestico, la seguridad, los ahorros de toda la vida, de la jubilación, nos quitaron el país y la patria,  ...

Lo que no pueden quitarnos es la dignidad, y si la perdemos, perdemos todo, nos convertiremos en siervos, esclavos, hombres indignos pidiendo limosna a un régimen de miserables e imbéciles.

El país lo han convertido en una gran jaula, en un pequeño infierno, ahora amenazan con cárcel y muerte; pero ya eso no asusta tanto como un futuro con ellos.

Ellos le temen a que no le temamos.
Ellos tienen Miedo a que no tengamos Miedo.
Ellos le temen a que no le obedezcamos, 
Ellos temen a que no acatemos sus decisiones dictatoriales.

El Muro de Berlín cayó cuando cayó el Miedo.